martes, 21 de abril de 2009

EL LIBRO DE MI VIDA


EN EL PRINCIPIO…. FUE EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

Me leí por primera vez El Señor de los Anillos cuando tenía unos 22 años. Me lo prestó mi madre, y sí, era un tocho en un solo volumen de más de 1.000 páginas.

Y es que hay dos tipos de personas: los que se han leído este libro y de un tirón (¡no hay otro modo¡) o lo han dejado, pongamos, en la página 47. Esta clase de gente me da una pena tremenda. Yo soy de los primeros, claro, y para los que me estéis leyendo, no me digáis “Sí, yo ya me he visto las películas”. Ah, no. Leerse El Señor de los Anillos y ver las películas en tan diferente como, por ejemplo, irte de safari a África o ver un documental de la 2 a las 4 de la tarde, repantingado en el sofá.

Si te enganchas, no podrás dejarlo. Así de simple. El libro te sumerge en un universo diferente, fantástico, lleno de aventura, poesía, emoción. Se me hacían las dos, las tres o las cuatro de la mañana sin poder dejar de leer, esto que dices: sólo acabo el capítulo y me duermo, y luego llegas al final y dices, sólo 10 páginas más, y otras, y otras…. porque ¿cómo vas a dejar Frodo
luchando con Ella Laraña, o al incomparable Aragorn blandiendo su espada contra las fuerzas de Mordor?

El Señor del Anillos me abrió muchas puertas (de ahí el título de este escrito). Después de él me leí todo el ciclo del Rey Arturo y sus caballeros de la tabla redonda, literatura fantástica del tipo que hoy sería Eragon, literatura de terror (Poe, Lovecraft y muchos otros), la ciencia ficción… Vamos, que me fui de la Tierra Media a los abismos más oscuros del universo. Tras leerlo entendí lo que era una epopeya, y aprecié la Ilíada y la Odisea, que me leí quizás demasiado joven.

En fin… No os voy a decir que os leáis El Señor de los Anillos. Pero si no lo leéis no sabéis lo que os perdéis.

Elena Piedrafita

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